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Miércoles 20 de Febrero 2019

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Temen dreamers falta de oportunidades en México

Edén Torres Foto Capital Media
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12 de Septiembre 2017
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Buscan apoyo legal de asociaciones para mantener su estancia

César y Alberto son dos hermanos originarios del sur del estado de Hidalgo, que desde que tenían tres y seis años, se fueron junto con sus padres a vivir a Estados Unidos en busca de una vida mejor, que les diera a ellos la posibilidad de desenvolverse profesionalmente, pero hoy, son parte de los cerca de 560 mil dreamers mexicanos que según la cancillería, viven la angustia que les ocasionó el anuncio de Donald Trump, sobre la cancelación del plan DACA y la posibilidad de que sean deportados a éste su país de origen.

El Plan DACA fue creado por Barack Obama para sacar de la clandestinidad a quienes ingresaron ilegalmente al país con menos de 16 años, llegó a su fin y con ello, la historia de muchos jóvenes que arribaron a Estados Unidos como menores indocumentados y que en 2012 pudieron integrarse legalmente en la sociedad.

Los hermanos narraron que sus padres decidieron partir en busca del sueño americano hace 20 años, luego de que uno de sus tíos paternos falleciera, tras ser embestido por el toro que montaba en un jaripeo celebrado en la Feria de Texcoco.

Recuerdan que los dos meses que su familiar estuvo hospitalizado, antes de su muerte, vivieron un periodo de gran angustia que dejó devastada a la familia, no sólo moral y físicamente, sino también en terminos económicos. Ante esas circunstancias decidieron irse, sus papás de mojados atravesando el desierto y a ellos, los introdujeron a Estados Unidos dormidos, en un viaje de avión, haciéndolos pasar por otros menores y posteriormente se reunieron con ellos en un condado cercano a la frontera donde inició su historia.

Alberto, hoy tiene 23 años, habla un inglés perfecto, al español muy poco le entiende, si le preguntas qué recuerdos tiene de México, contesta que nada, pues sólo tenía 3 años cuando se lo llevaron y es sólo a través de fotografías como ha conocido los lugares cercanos al entorno familiar de su mamá, quien es originaria del Estado de México y de papá que es hidalguense.

Beto como le llaman sus familiares, dijo “yo entré a estudiar mi pre-school, me gradué de la escuela secundaria con más de 10 cuerdas de honor y estoy estudiando una ingeniería en la universidad, aquí en Estados Unidos están mis padres, mi familia que poco a poco ha ido llegando, mis vecinos, mis amigos y mi novia, los que están en México, sólo los conozco por fotografías o videollamadas, nunca he convivido con ellos, no sé qué decirles o cómo será mi vida allá”.

Aclaró que desea concluir sus estudios, trabajar, tener una casa, un carro y futuro cierto, futuro que para el menor, es muy complicado en México por la falta de oportunidades y trabajo.

“La situación está complicada, si hubieran las posibilidades para salir adelante nunca hubiéramos hecho este viaje que ya se prolongó por 20 años y que no quiero que termine”. César, su hermano mayor, quien tiene 26 años, señaló que desde que llegaron a Estados Unidos ha tenido muchas oportunidades académicas, se ha esforzado para destacar en la escuela, lo que le ha permitido alcanzar los objetivos y metas.

Reconoció que es un soñador, que busca y quiere un futuro mejor para sus padres y para la familia que está a punto de formar.

Explicó que cuando el 15 de agosto del 2012, entró en vigor la Ley DACA, llegó una bendición para todos lo menores migrantes, “ya que mi vida cambió, porque ese permiso de trabajo y el número social, me permitieron superarme en obtener un mejor trabajo, continuar mis estudios, y lo más importante pudimos acceder a una vida mejor”.

Agregó que con la decisión de esta administración sobre la Acción Diferida para Allegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), “es como regresar a cero, al miedo a ser deportado y perder lo que has construido con tanto esfuerzo, esta voltereta me preocupa, porque yo realmente me considero americano (estadounidense) aunque no tenga papeles, porque el concepto es más que un papel”, añadió.

Dijo que tienen compañeros y amigos que no son beneficiarios de la DACA y que viéndose en ese espejo, entre quienes no tienen el apoyo y los que sí.

“Te cambia completamente la vida porque trabajas tranquilamente. Pierdes el miedo a ser deportado”, sostuvo el joven.

Los hermanos coincidieron en que ante el panorama que viven, muchos dreamers buscan apoyo con las asociaciones de mexicanos que se encuentran en los distintos condados de Estados Unidos, “no queremos regresar a nuestro país de origen y buscamos alguna laguna legal para lograr mantener nuestra estancia en este lugar”.

De acuerdo con estos jóvenes, el desafío para las autoridades mexicanas, conlleva la necesidad de aligerar los trámites de revalidación de estudios e impulsar las condiciones laborales para aprovechar sus conocimientos, pero la sociedad también tendrá la responsabilidad de aceptarlos sin reservas.

“No siento miedo, al contrario, siento fuerzas para pelear por lo que nos merecemos, por nuestros derechos, por lo que nuestras generaciones previas han peleado. No es momento de doblar las manos, es momento de dar la cara”, expresaron César y Alberto.

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