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Martes 16 de Julio 2019

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Detectan 300 colonias irregulares en Tizayuca

Lorena Montiel Foto Capital Media
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02 de Agosto 2017
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Las viviendas están construidas con cartón, block, cemento, techo de lámina o plásticos, según los recursos del propietario

La necesidad de adquirir un patrimonio para sus familias ha llevado a muchas personas en situación de extrema vulnerabilidad a ser víctimas de engaños e incluso en ocasiones a perder el poco dinero con el que cuentan para comprar un terreno en el que pretenden asentarse.

Sin embargo, los que han logrado hacerlo, forman parte de muchos asentamientos irregulares donde la carencia de servicios son notorios y demuestran la ínfima calidad de vida que tienen. Tal es el caso del municipio de Tizayuca, donde las autoridades municipales reportan aproximadamente 300 asentamientos irregulares que contemplan cerca de cuatro mil lotes desde hace una década.

Es decir, desde hace una década inició la construcción de estos densos asentamientos que abarcan a comunidades con viviendas autoconstruidas bajo deficientes condiciones de habitabilidad.

Dichos asentamientos irregulares se localizan en El Carmen, Emiliano Zapata, El Pedregal y Huitzila, en su mayoría localizadas en el borde del municipio. Nueva Unión, Ampliación Nueva Unión, Felipe Reyes, Bosques del Carmen, Valle del Carmen, Nuevo México, Las Margaritas, El Mezquital, Los Pirules, San Fernando, Centenario, Renacimiento, Jacarandas, La Peña, Heberto Castillo, Palo Dulce, San Mauricio, Ampliación Miguel Hidalgo y muchas más forman parte de los asentamientos irregulares que existen en Tizayuca y que no tienen legitimidad, ni estudios de impacto urbano, ambiental y no pagan derechos de subdivisión al municipio, pero que sí requieren y exigen servicios básicos.

Muchas de estas familias han sido “arropadas” por algunas organizaciones como la UNTA, Antorcha Campesina y la UFIC, entre otras, que a cambio de protegerlos y apoyarlos, les exigen su asistencia a las marchas, plantones y demás movilizaciones para sus fines políticos.

La mayoría de estos asentamientos se localizan en la orilla de la carretera, en locales pequeños con cartulinas colocadas en su exterior que anuncian la venta de lotes con todos los servicios. Dichos letreros también indican que es posible conseguir un terreno con un cómodo enganche inicial y pagos mensuales muy económicos, ventajas que representan una tentación para sus posibles compradores.

Sin embargo, al solicitar informes los vendedores explican que son terrenos “bien ubicados”, muchos de ellos, cercanos a las carreteras, con “todos los servicios a futuro y sobre todo con la certeza legal que brinda una escritura”.

Nueva Unión y Ampliación Nueva Unión, son dos asentamientos irregulares donde actualmente no existen más de 20 casas en total. Para llegar a ellos, hay que pasar un fraccionamiento, pero al final de éste se abre una pequeña brecha de tierra en la que se observan árboles, senderos y casas localizadas en la falda del cerro de La Escondida.

No hay calles pavimentadas, mucho menos trazadas o definidas, los caminos son los que el tiempo y los pocos habitantes que han hecho con su andar diario; no hay transporte, ni espacios para que los habitantes puedan atender sus necesidades básicas como la compra de alimentos, ya que en estos sitios carecen de mercados, tianguis, no hay ni siquiera pequeñas tiendas.

En este lugar vive Juan, de aproximadamente 50 años cuyo hogar fue comprado con ayuda de su hija. Actualmente se dedica a mezclar cemento, grava y arena para pegar los tabicones que conformarán poco a poco su casa. Juan confesó que el terreno donde se erigirá su hogar fue adquirido por su hija Cecilia, quien supo de la venta de lotes por un compañero de trabajo, cuando residían en la Ciudad de México.

Llegaron a vivir a la capital de su natal Veracruz en busca de mejores oportunidades laborales, pero con la posibilidad de construir su casa, se mudaron a Hidalgo. Juan y su familia, al igual que los vecinos, no tienen drenaje y aseguran que están juntando “unos centavitos” para poder solicitar la obra y contribuir en ella. Hace apenas un año que les habilitaron el servicio de agua mediante una solicitud que realizaron, misma en que se comprometieron a pagar una parte de la misma.

Respecto de la energía eléctrica, se observan postes de madera colocados por ellos mismos, pues a decir de los vecinos de Juan, cooperaron para comprar los cables, los postes y jalar su servicio de luz de una distancia aproximada de 400 metros.

Al preguntarle sobre sus escrituras, Juan y María, otra de las mujeres que viven en esta colonia, dijeron que no las poseen, sólo el contrato de compra-venta.

Algunas viviendas están construidas con block y cemento, “cuando hay dinero” con block sobrepuesto, de láminas y algunas más de cartón con techos de plásticos.

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